CRIMINOLOGÍA
Etiología
de la criminalidad: Políticas Públicas.
Análisis
psicológicos y sociológicos
Causas Criminógenas del Delito en Argentina
Es mejor evitar los delitos que castigarlos. C. Beccaria
La ineficiente política de Estado en materia criminal, como principal factor aumentativo del delito en Argentina
¿LA PROFESÍA DE DISCÉPOLO?
“Siglo XX cambalache
problemático y febril, el que no llora no mama y el que no afana es un gil”.
Enrique Santos Discépolo describía en 1935 lo que observaba en la Argentina y
el mundo. La letra de tango pasaba, de la metáfora al diagnóstico, que tomada
en serio, se describía una realidad y pronosticaba el futuro con asertiva
meridianidad y hasta se podía llegar a interpretar
como una “profecía”. Se instalaba en la sociedad como una verdad que
simplemente desvestía a la seudomoral reinante de la época, pero, que no
pasaba de un comentario de café llevado a la letra de tango. Observado
el mensaje con un tinte de realismo pagano, cualquier criminólogo de la época,
podía tener material para aseverar que se instalaba, más allá de la realidad,
un mensaje de la cultura del delito. La denuncia de Discépolo (no apología) ¿
intentaba prevenir,” como si fuera una vacuna”, o diagnosticaba una
enfermedad social incurable? ¿Ofrecía tesis a criminólogos, sociólogos, psicólogos,
políticos, historiadores y antropólogos? O simplemente era una chabacana letra
de tango que, recibió como premio, para inmortalizarse, el acompañamiento de
la realidad, una buena melodía y el canto recurrente de malos y buenos cantores
de todas las épocas. ¿Acaso nos hablaba del “ser y no ser de los
argentinos”? Si esto es así, también incluyó en su letra, a la filosofía,
madre de toda las ciencias y verdades, incluyendo a las verdades aparentemente
vulgares y populares.
Tal
vez el punto disparador y creativo de Discépolo, fuera la década del treinta,
con su política y economía en crisis, abundante de material social para
convertirse en un “fiscal” artístico, medio al fin, para poder meter en la
cabeza de cada uno de los argentinos los problemas que se manifestaban con
peligro de proyección futura...
Con anomia incluida. El delito era abiertamente puesto en la
escena y entre los espectadores de la época hasta podía estar invitado
José Ingenieros. Discépolo denunciaba, describía y profetizaba y José
Ingenieros desarrollaba propuestas y soluciones
en su tratado sobre la criminología.
La
facultad de filosofía formaba a futuros psicólogos que terminarían siendo
encumbrados psicoanalistas reconocidos en el mundo, que como contrapartida, tenían
en la vereda de enfrente a Mario Bunge, filósofo epistemólogo,
que sostenía que lo que había creado S. Freud no era ciencia y que por
ende los profesionales psicoanalistas no respondían a los parámetros exigidos
en el rigor científico.
El
delito que preocupaba, entonces y ahora, a
las instituciones del Estado, como a la sociedad, incluyendo al colectivo de los
artistas como Discépolo, sus soluciones pasaban por las teorías de la época;
en lo psicológico, el planteo psicoanalítico podía situarse en el equilibrio
o desequilibrio de “yo” en esa lucha con el “superyó” y el “ello”.
Un “superyó” débil podría llegar a facilitar conductas delictivas. En
sociología se hablaba de la subcultura como puerta de entrada al fenómeno
social del crimen. Médicos de todas las épocas creyeron encontrar en lo biológico
las causas de la conducta criminal. Todos tomaban de cada ciencia o disciplina
lo que encajaba en su elaboración teórica, no siempre estos emparches, dieron
los resultados esperados. La integración interdisciplinaria- para la criminología-,
no fue tal y sólo sirvió en muchos casos para confrontar teorías que a la luz
de los resultados y en términos económicos fueron ineficientes, y estadísticamente,
salta a la vista, que hay mucho camino por recorrer.
Con el nombre
de Política Criminal se
conoce a la disciplina conforme a la cual el Estado debe realizar la prevención
y la represión del delito. Pero en realidad su propósito es el aprovechamiento
práctico, por parte del legislador, de los conocimientos adquiridos por las
ciencias penales para poder satisfacer los fines propios del ordenamiento jurídico.
El
primer investigador que se supone empleó el término de
“Política Criminal”, fue Kleinsrod
La
política criminal tiene como su más digno representante a Franz
Von Liszt,
para quién ésta disciplina se ocupa de las formas o medios a poner en
práctica por el Estado para una eficaz lucha contra el delito, y a cuyo efecto
se auxilia de los aportes de la Criminología y de la Penología, disciplina ésta
que estudia las penas tanto desde el punto de vista de su naturaleza como de su
fundamentación y fines.
“LO POLÍTICO NO SE TOCA”
La
critica a la falta de política
criminal para disminuir el delito por parte del Estado, se halla en la mayoría
de los investigadores ausente.
Algunos,
sin embargo, como Tieghi, referencian puntos salientes de resoluciones de las
Naciones Unidas en la materia, acompañando y aportando soluciones propias que
merecen ser aplicadas y desarrolladas puntualmente en la Argentina.
Por
muchas razones: en Argentina, en materia criminológica, siempre se tiende a
echar la culpa del problema del delito, a las leyes (Poder Legislativo), o al
Poder Judicial y a sus subordinadas fuerzas de seguridad – policía, gendarmería,
prefectura.
La
versión social pide rendición de cuenta a estos poderes
por no actuar y hasta se lo culpa del aumento estadístico del delito en
el país. “El ciudadano de a pie” como se dice comúnmente, lo hace conforme
a la fluctuación de sus emociones y no a al equilibrio de la razón. Estos dos
poderes –Legislativo y Judicial- aceptan calladamente y,
en forma resignada, las críticas que vienen de la sociedad y de los
medios de comunicación. Tanto el Poder Legislativo, como el Judicial, hacen de
fusible del Poder Ejecutivo, de los que conducen y gobiernan, y tienen la
obligación entre muchas cosas: de velar por el bien común, por el fiel
cumplimiento de las leyes, por el resguardo de las instituciones y el desmedido
uso del poder, en todo caso, jurídicamente arbitrario.
El
Poder Ejecutivo a menudo hecha mano del artículo 99 de la Constitución
Nacional pero aún no da en la tecla en materia en el uso correcto de políticas
preventivas del delito en general.
Es
común escuchar a formadores de opinión decir. que el Estado está ausente en
temas tan importantes como: Salud, vivienda, educación, trabajo. Si tomamos
estas cuatro necesidades básicas del ser humano, podemos desde aquí inferir
cual sería nuestro punto de partida y cual debería ser el objetivos político
y social del Estado.
No
es necesario recurrir a los innumerables tratados y propuestas sobre criminología
para darnos cuenta que, cuando el Estado no se hace cargo y atiende el
“bien común”, “lo más común es el delito”.
En
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, viven en la calle más de 3 mil personas,
50 mil familias están en situación de hotel, no existen datos sobre los que
ocupan ilegalmente edificios, pero se calcula que pasan los 30 mil. A estas
cifras debemos agregar las innumerables villas que van aumentando su tamaño y
las nuevas que aparecen producto de la falta de solución a los principales
problemas, que son; la falta de empleo y vivienda entre otros factores.
Entre
las hipótesis que sustentan la ausencia de políticas reparadoras en el orden
social, se encuentra la llamada “clientelismo político, o rehenes de la dádiva
demagógica”
Para
ampliar el tema tratado por distintos investigadores en distintas épocas, no
estaría mal tener presente responder a las siguientes preguntas:
1.
¿Tiene el Estado programas a corto, mediano y largo plazo para disminuir
el delito?
2.
Si los tiene, ¿son efectivos y sustentables?
3.
Si son efectivos y sustentables, ¿se hace una correcta gestión de los
recursos?
4.
¿Se sabe cuál es el índice máximo de tolerancia social de las
distintas clases de delitos?
5.
¿Hay integración de esfuerzo y capacidades entre el gobierno y la
sociedad para buscar resultados que redunden en beneficio del bien común?
6.
¿Interesa económicamente bajar el delito a cifras que manejan los países
del primer mundo?
7.
El delito como mercado negro de recursos para paliar necesidades,
-principalmente en las clases media baja y baja,- ¿tiene gestión aparte?
¿Es económicamente necesario y apropiado, subliminalmente, fomentarlo?
8.
¿ Entiende el Estado que allanando el acceso a un mínimo de bienes económicos
– según Santo Tomás- y con esto a la educación, salud, vivienda,
trabajo,(disminución de la pobreza) está haciendo profilaxis y encarando la
verdadera y la más importante prevención del delito a corto, mediano y largo
plazo?
9.
¿El Estado aplica correctamente el poder, o la sociedad lo percibe como
arbitrario y ausente?
10.
¿Los Poderes del Estado saben hacer entender a la sociedad cual es su
jurisdicción y la importancia del orden y
la libertad en el Estado de Derecho”
11.
¿El Poder Ejecutivo respeta la división de poderes, tan importante, en
el Estado de Derecho?
Contestadas
las preguntas que los Poderes del Estado y sus instituciones intermedias están
obligados a responder a la sociedad, comenzaría el punto de partida hacia una
nueva cultura de los valores y sociedad, agiornada, para enfrentar nuevas
modalidades de delitos y delincuentes.
Sabemos
que en la criminología hay siempre
más preguntas que respuestas y que se hace necesario estar pendientes
para no solo encontrar respuestas, sino para dar soluciones inmediatas.
¿Es
el Estado absolutamente responsable del descontrol del fenómeno criminal?
En
principio se puede asegurar que el Estado y sus gobernantes tienen el poder
delegado por la gente, por el ciudadano, y que por tal motivo, es el principal
responsable de las políticas públicas en materia criminal,
pero, no se puede decir que el hombre al tener la libertad,
discernimiento y hacer mal uso de ella en detrimento de la sociedad no tiene
responsabilidad, de hecho la tiene y
a él se le impone la ley.
PRODROMOS DELICTUALES QUE
DEBE ATENDER EL ESTADO COMO PROYECTO DE GESTIÓN:
1.
Disminución progresiva de la educación, indiferencia social al
reconocimiento de valores y de las instituciones
2.
Alto índice de desempleo y pobreza
3.
Aumento progresivo de alcohol, cigarrillo y drogas
4.
Desintegración familiar
5.
Indefinidas políticas sociales
6.
Cultura del individualismo
7.
Incumplimiento de igualdad de posibilidades
8.
Interferencia de poderes
9.
Abuso de poder
10.
Incumplimiento de penalidades efectivas
11.
Cultura de la Impunidad ( principalmente en las clases altas)
12.
Corrupción
13.
Disminución de la autoridad institucional
14.
Desconocimiento por parte de la sociedad de la institución política y
sus referentes
15.
Anomia
16.
Fortalecimiento de la cultura de la nivelación social y económica para
abajo
17.
Afirmación de la teoría del caos (sentimiento generalizado en la gente)
18.
Insuficiente estímulo reforzador a las conductas sociales positivas
19.
Otros
La función propia de la
prevención, es la lucha contra la delincuencia actuando sobre las causas no
sobre los efectos que estas producen. -F. Scimé-
Romagnosi (1761-1835),
señaló que el único medio general para prevenir las ocasiones de tener que
ejercitar el derecho penal, se hallaba fuera del mismo, esto es, en la dinámica
moral preventiva; por oposición a la dinámica física represiva; propuso el
autor entre las causas sociales más comunes y constantes de los delitos se
hallaban cuatro:
1.
Las necesidades de subsistencia
2.
La carencia de educación
3.
La deficiente vigilancia
4.
La injusticia
Citado por Tieghi en su Tratado de
Criminología
Sin
duda, el programa de prevención criminal se encuentra relacionado con la política
general de gobierno de una comunidad; en consecuencia, sus lineamientos deben
hallarse estructurados en las áreas incluidas en los programas de esa política
general, con su consiguiente interdependencia; fuera de ello quedará una
solitaria e insuficiente penología. -
Tieghi-
Los
problemas políticos, sociales y psicológicos traen resentimiento, discriminación,
frustración, abandono, entre otras cosas, que favorecen el aumento del delito y
la violencia en los hechos, en todas las clases sociales, principalmente medias
baja y bajas. (se deja para otro estudio, los delitos en las clases media alta y
alta, que es donde se observan indicadores de delitos- llamados
de guantes blancos – por Ej.: económicos,
de lavado, vaciamiento de empresas, etc.
Los efectos de estupefaciente (drogas) a corto, mediano y largo plazo, sobre personas no criminales deben tener una agenda impostergable en la logística política y tratar de determinar que modelo de país queremos.
Lucha
contra el crimen como acción coordinada de múltiples áreas de gobierno
dirigidas a la profilaxis predelictual. El carácter cultural de la conducta
social o criminógena explica el
lanzamiento de esos programas articulados de
profilaxis o prevención criminal ( de tipo primario, secundario y
terciario) En todos los niveles.
individual, grupal, y social.
La
dinámica del aprendizaje criminal, previa a la formación de los impulsos y a
la conducta delictiva, hace obvia la necesidad de explicar cómo los programas
culturales de modelamiento previenen el delito y condicionan la conducta social:
se establece, así un repertorio interactivo que la sociedad refuerza
afirmativamente o negativamente sus conductas.
En
los países menos desarrollados demuestra que solo una cuarta parte de los
delitos cometidos son efectivamente denunciados o comunicados a la autoridad
judicial, con lo cual recién tendrá lugar el proceso cuya tasa condenatoria no
suele superar el 3%, se concluye en que menos del 1% de los crímenes ocurridos
es objeto de sanción. Una deficiente organización de la justicia penal, sumada
a una insuficiente detección policial, suele reforzar el aumento de la tasa
criminal y de las más variadas formas de comportamiento de evitación relativos
a la actuación satisfactoria de esas áreas.
El
99% son premiados o reforzados positivamente. Estos pueden gozar del producto
del delito, con lo que aumenta la fuerza y frecuencia del impulso, dando lugar a
una reproducción geométrica de la criminalidad.
(Prevención, y más prevención para reforzar conductas positivas, y así desalentar el delito para que cada uno analice el costo beneficio)
Para conocer los caminos en los que se puede referenciar
las políticas de Estado se hace necesario tener en cuenta el concepto de
algunas ciencias y disciplinas que coadyuvan con métodos, que analizan desde
otra óptica, el fenómeno criminal. Y esto
acompaña el esfuerzo sustantivo con nombre propio de sus respectivos
investigadores: Garófalo, Ferri, Lombroso, y tantos otros.
PRIMERO
FRENAR EL CRECIMIENTO DELICTIVO
Como
objetivo para el corto plazo sería atinado atender el ORDEN INSTITUCIONAL y JURÍDICO
con la justa y merecida libertad declarada en nuestra Constitución Nacional
junto a otras facultades como por ejemplo: (status libertatis – status
civitatis y status activae civitatis- Jellinek)
Cuando
no se da esta articulación institucional – social, es posible observar:
Ante
la realidad que he expuesto resulta evidente que los programas de prevención,
también llamados estrategias de prevención del delito, deben operar:
Hoja
de ruta para evitar altos índices de delitos en Argentina:
Esta ciencia
estudia el acontecer criminal como fenómeno que se da en la colectividad, tanto
en sus causas y factores como en sus formas, desarrollo, efectos y relaciones
con otros hechos y conductas que se dan en la sociedad, es decir, estudia la
delincuencia desde el punto de vista social, pretende hallar sus causas más que
en el factor personal, en el medio social.
Destacando
a los temas que son objeto de mayor atención por los especialistas de la
Sociología Criminal, podemos mencionar a los siguientes:
Existieron otros
autores que se especializaron en este tema, como por ejemplo Enrico Ferri, que
reconocía cuatro ramas científicas para la observación psicológica de la
personalidad: La psicología criminal, la psicología judicial, la psicología
carcelaria y la psicología legal.
Otro
autor destacable es Hilda Marchiori, que opinaba que la Psicología Criminal
trata de averiguar, de conocer que es lo que induce a un sujeto a delinquir, que
significado tiene esa conducta para él, porque la idea de castigo no lo
atemoriza y le hace renunciar a sus conductas criminales.
Los
temas de estudio más importantes con respecto a la Psicología Criminal son:
Podemos
resumir que la Psicología Criminal se encarga del estudio de las
aptitudes, los procesos mentales, la personalidad, la motivación (consciente o
subconsciente) del criminal y de su crimen, llegando a abordar lo más
pertinente de la psicología del individuo,
pasando por la psicología de los grupos sociales o antisociales.
La
Victimología
nace con pretensiones de ciencia independiente, atrayendo la atención de
juristas y criminólogos sobre la víctima, es decir, la persona que sufre un
mal por culpa ajena o propia.
Desde
un punto de vista amplio, la Victimología no se agota con el estudio del sujeto
pasivo del delito, sino que atiende a otras personas que son afectadas, y a
otros campos no delictivos como puede ser el de los accidentes.
Una
característica particular de esta ciencia, es el análisis de los que padecen
por una conducta antisocial, centrando sus estudios sobre los diversos tipos de
víctimas, su participación en el hecho, su mayor o menor voluntariedad, su
responsabilidad, la necesidad de compensación, de tratamiento, la relación
Victimario-víctima,
sociedad y victimas, etc.
Dentro
de la Victimología nos podemos encontrar con temas que son básicos para la
materia, como por ejemplo:
Víctimas
en determinados delitos (sexuales, contra la persona, patrimoniales, etc.)
A un país que juega con sus finanzas y destroza su
economía básica y destruye su aparato productivo, sucede de modo subsecuente
la delincuencia de quienes no tienen nada, y nada tienen que perder – Neuman,
Elías-
La
pobreza, la participación desigual en los recursos económicos existentes,
contribuye a alienar y perjudicar a las personas que pertenecen a las clases
sociales bajas. Plantea Walker que la persona pobre está sobre-expuesta a
limitaciones y frustraciones que les hacen reaccionar de tres formas: (1) tratar
de lograr las metas y aspiraciones aprendidas socialmente usando medios
desviados e ilegítimos, por ejemplo, con la venta de drogas; (2) puede
reaccionar agresivamente ante la frustración de sus metas no logradas, ejemplo,
desahogando su coraje en vandalismo; (3) se adaptan a su pobreza con resignación,
fatalismo, pasividad, falta de fe hacia su futuro, falta de confianza, entre
otras cosas; por ejemplo, viendo el delito pero no haciendo nada por detenerlo.
En
el amplio horizonte de la penalística aparece la política criminal como las
disciplina rectora de la lucha contra el crimen.
En
menor o mayor medida, todas las ciencias de la enciclopedia penal están en uno
u otro sentido, al servicio de la lucha por la erradicación del delito.
Todos
estudian desde su ángulo particular, las formas y maneras de refrenar la
actividad delictiva . Pero es la política criminal la que planifica los
esfuerzos y desvelos de todas las demás. (M. H. Figueroa)
El
orden jurídico requiere el cumplimiento efectivo de las leyes, de velar por su
legalidad y eficacia, por la implementación de la equidad por encima de la
justicia (aunque se consideren sinónimos) para el logro del bien común en
sentido aristotélico.
La
justicia como es requerida y sustanciada nos lleva al orden, el orden nos
conduce a la paz y este valor preciado por todos los seres humanos nos
garantiza otro gran valor que es la seguridad. Si bien es cierto que
garantizar el orden implica disminución de libertades individuales y
sociales, también es cierto que a la hora de elegir, la gente con sentido común,
elige la paz y seguridad por el desmadre de libertades.
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