LA POBREZA EN EL MUNDO GLOBALIZADO Y EN ARGENTINA
Desocupación,
inseguridad social, sistemas de salud colapsado, capitalismo sin capital,
sistema político severamente cuestionado e institucionalmente desacreditado en
una democracia sin Justicia Social; hace pensar que las agujas del reloj del
pueblo no se halla sincronizada con los relojes de la clase política argentina.
En
este marco de crisis, el crecimiento geométrico de la pobreza hace pensar que,
de no mediar un cambio de rumbo en la economía mundial y en especial en nuestro
país, todos los problemas sociales se agudizarán.
Las
recetas del FMI, o de otros organismos económicos y financieros mundiales -a la
luz de los resultados-, lo que han logrado con sus recetas es profundizar los
problemas sociales. El sistema financiero junto al poder hegemónico de Estados
Unidos y sus aliados, con la complicidad de los políticos corruptos de turno
que han gobernado la Argentina, lleva a pensar que la solución vendrá, sólo
si el pueblo con el voto pudiera alejar del gobierno a: la gerontocracia, la
cleptocracia y el nepotismo enquistado desde hace muchos años en los lugares
claves de poder.
La
sociedad responde volcándose a la calle como nunca antes lo ha hecho. Pero,
también es cierto que aparecen algunos mesías mediáticos, llamados por los
medios de comunicación , de “marquesina” como Nito Artaza y otros.
Los
pobres tienen otros representantes que encabezan los reclamos y a estos se los
llaman piqueteros - término
antiguo pero de mucha actualidad- Todos los reclamos confluyen en protestas que
no siempre solicitan de las autoridades lo mismo. Los representados por Nito
Artaza son de clase media y media alta con
ahorros retenidos en el corralito lo que
hace presumir, que muchos de estos ahorristas son los que creen más en la
especulación bancaria de los intereses que
en la inversión empresaria – pequeña, mediana o grande-, empresas
que serían una verdadera
fuente de oferta de empleos.
Diferente, pero al mismo tiempo, los representados por los líderes piqueteros reclaman por las necesidades básicas y la mayoría no tienen ni siquiera una tarjeta de débito en ningún banco, ya que junto a la pobreza estructural, se agrega la indigencia y el desempleo.
La
pobreza ha producido en la Argentina entre otras cosas la desintegración
familiar. La imposibilidad de una adecuada planificación familiar junto a la pérdida
de confianza en las instituciones democráticas y en el Estado de Derecho
refuerza la crisis, la desorientación y lleva al abandono social. La Argentina
se halla entre otras cosas ante una verdadera anomia. El éxodo de argentinos y
extranjeros que emigran no es ajeno a este fenómeno de: recesión, depresión e
inflación económica más importante de la historia.
La
universidad de la calle vuelve a tener vigencia con el aumento de familias
enteras que sobreviven como cartoneros – antes cirujas- , lo que hace que vaya
en aumento el analfabetismo, verdadero caldo de cultivo para más pobreza.
Parecería
que a la
sociedad argentina se la desea llevar a un estado psicológico de
resignación y Marasmo, dispuesta
en el mejor de los casos, a nivelar
socialmente para abajo.
La
globalización en Argentina sólo ha logrado potenciar el proyecto político: más
fábricas de pobres es igual a más
rehenes políticos, que es igual a: “se quedan con nuestros votos los mismos
dirigentes que deseamos cambiar”...
Stella
Maris Pérez González